
Guaymas, Sonora, México.— La presidenta Claudia Sheinbaum desmintió haber alcanzado algún acuerdo con su homólogo estadounidense, Donald Trump, para suspender los envíos de petróleo mexicano a Cuba, y aclaró que ese tema nunca formó parte de sus conversaciones bilaterales.
Durante una gira de trabajo en Sonora, la mandataria federal explicó que, mientras se define una ruta diplomática que permita el envío de crudo sin consecuencias arancelarias, el Gobierno de México reforzará el apoyo humanitario a la isla mediante el envío de alimentos y otros insumos básicos.
Sheinbaum precisó que la única ocasión en que se abordó el tema del petróleo fue en un diálogo entre el canciller Secretario de Relaciones Exteriores y el secretario de Estado estadounidense Marco Rubio, no así en sus intercambios directos con el presidente de Estados Unidos. Subrayó que México mantiene abiertas todas las vías diplomáticas para apoyar al pueblo cubano, al tratarse —dijo— de un asunto estrictamente humanitario y no político.
Minutos antes, al cierre de su discurso sobre la ampliación del puerto, la presidenta reiteró que no existe ningún compromiso para frenar el suministro de petróleo a Cuba. Detalló que la Secretaría de Marina será la encargada de coordinar el envío inmediato de ayuda alimentaria y otros productos esenciales, mientras se resuelve el tema energético en el ámbito internacional.
Las declaraciones contrastan con lo dicho el sábado por la noche por Donald Trump, quien aseguró que solicitó personalmente a Sheinbaum detener los envíos de petróleo y que México habría accedido a esa petición. A bordo del Air Force One, el mandatario estadounidense afirmó que Cuba ya no recibe recursos ni crudo, ni de Venezuela ni de México, y elogió la supuesta cooperación de la presidenta mexicana.
En las últimas dos semanas, los gobiernos de México y Estados Unidos sostuvieron dos conversaciones telefónicas de alto nivel, sin que hasta ahora se hubiera informado públicamente que el tema cubano formara parte de la agenda. La versión de Trump, revelada de manera unilateral, fue rechazada por la presidenta mexicana, quien insistió en que la prioridad de su administración es evitar una crisis humanitaria en la isla y actuar conforme al derecho internacional y la diplomacia.











