PRI y PAN en San Luis Potosí: una oposición dividida y sin rumbo

JCCN / Revista Punto de Vista / 27 de enero 2026

Lo que hoy ocurre con el PRI y el PAN en San Luis Potosí no es solo un mal momento electoral, sino el reflejo de problemas que vienen arrastrando desde hace años. La pérdida de fuerza de ambos partidos no se explica únicamente por el crecimiento de Morena y sus aliados, sino también por errores internos que nunca se corrigieron.

En el PAN, lo más evidente es la división interna. Las renuncias de militantes, los señalamientos públicos y los choques entre grupos dejan ver a un partido más ocupado en pelear hacia adentro que en convencer a la ciudadanía. Cuando los problemas internos se hacen públicos y se manejan como pleitos, el mensaje que recibe la gente es simple: no hay orden ni claridad.

El PRI enfrenta una situación distinta, pero igual de complicada. Su estrategia ha sido reagruparse, apoyarse en sus viejas estructuras y mantener un discurso duro contra el gobierno. El problema es que esa fórmula ya no alcanza. El desgaste del partido, las sanciones y la falta de nuevos liderazgos hacen difícil que conecte con una sociedad que ya no se siente representada por el priismo de antes.

Ambos partidos comparten una falla de fondo: están lejos de las preocupaciones reales de la gente. Mientras la ciudadanía habla de inseguridad, servicios públicos y falta de oportunidades, PRI y PAN suelen aparecer en las noticias por disputas internas, pleitos por candidaturas o discusiones sobre alianzas. Esa distancia les resta credibilidad como opción política.

La alianza entre PRI y PAN ha sido más una forma de defender lo poco que les queda que un proyecto con rumbo claro. En algunos municipios les permitió mantenerse a flote, pero también provocó roces internos y confundió a muchos votantes. Para una parte del electorado, la coalición no ofreció algo distinto, sino la suma de dos partidos debilitados.

Es justo reconocer que Morena y sus aliados han sabido aprovechar este escenario. Pero también sería un error cargarles toda la responsabilidad. La oposición en San Luis Potosí perdió terreno, sobre todo, porque no logró renovarse, ni en sus liderazgos ni en su manera de hacer política.

Si PRI y PAN quieren volver a ser relevantes en el estado, el reto no es solo ganar elecciones. Primero necesitan ordenar su vida interna, dejar de pelear en público, formar nuevos cuadros y volver a hablarle a la gente con propuestas claras y cercanas, no con discursos del pasado ni con conflictos constantes.

De no hacerlo, seguirán atrapados en una política de resistencia, conformándose con conservar algunos espacios, mientras cada vez más ciudadanos buscan opciones fuera de los partidos que durante años dominaron la vida política de San Luis Potosí.

jccruzn@revistapuntodevista.com.mx

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