ONU alerta sobre el inicio de una bancarrota hídrica a nivel mundial

Expertos advierten agotamiento del agua dulce y riesgos crecientes para millones de personas.

Dakar, Senegal. — Un grupo de expertos en agua de Naciones Unidas advirtió el inicio de una era de “bancarrota hídrica mundial”, provocada por el agotamiento crónico de las aguas subterráneas, la sobreasignación del recurso, la degradación de suelos, la deforestación y la contaminación, fenómenos agravados por el cambio climático.

El informe, elaborado por especialistas del sistema de la ONU, plantea el problema en términos financieros: muchas sociedades no solo han consumido en exceso sus “ingresos” anuales de agua renovable —provenientes de ríos, suelos y capas de nieve—, sino que también han agotado sus “ahorros” de largo plazo, como acuíferos, glaciares, humedales y otros reservorios naturales.

Este deterioro ha generado una cadena de consecuencias cada vez más visibles, entre ellas acuíferos compactados, hundimientos del terreno en deltas y ciudades costeras, desaparición de lagos y humedales, así como una pérdida irreversible de biodiversidad, alertaron los autores del estudio.

El documento fue publicado previo a una reunión de alto nivel en Dakar, programada para los días 26 y 27 de enero, con miras a preparar la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Agua 2026. En él se estima que cuatro mil millones de personas enfrentan escasez severa de agua al menos un mes cada año, y que 75 por ciento de la población mundial vive en países con inseguridad hídrica o inseguridad hídrica crítica. Además, mil 800 millones de personas padecieron condiciones de sequía entre 2022 y 2023.

El reporte también dimensiona el impacto económico del problema. La sequía genera un costo anual global de 307 mil millones de dólares, mientras que dos mil millones de personas habitan en zonas afectadas por hundimientos del suelo, con ciudades que registran descensos de hasta 25 centímetros por año. A ello se suma que 170 millones de hectáreas de tierras agrícolas, una superficie equivalente a Francia, España, Alemania e Italia juntas, se riegan bajo estrés hídrico alto o muy alto, y que la pérdida de servicios ecosistémicos de los humedales equivale a 5.1 billones de dólares anuales.

“Este informe expone una verdad incómoda: muchas regiones están viviendo por encima de sus posibilidades hidrológicas y numerosos sistemas hídricos críticos ya se encuentran en quiebra”, afirmó Kaveh Madani, autor principal del estudio y director del Instituto de Agua, Medio Ambiente y Salud de la Universidad de las Naciones Unidas (UNU-INWEH).

El análisis identifica puntos críticos en distintas regiones. En el Medio Oriente y el Norte de África, el alto estrés hídrico se combina con vulnerabilidad climática, baja productividad agrícola, desalinización intensiva en energía y tormentas de arena, dentro de contextos políticos complejos. En partes del sur de Asia, la dependencia de aguas subterráneas para la agricultura y la urbanización ha provocado descensos persistentes de los niveles freáticos y hundimientos localizados.

En Norteamérica, el informe subraya que el río Colorado y sus embalses se han convertido en símbolos de un recurso sobreprometido tanto en el suroeste de Estados Unidos como en México. Recuerda que, ante la sequía y la caída de niveles, en 2020 se aplicaron recortes obligatorios de suministro de “Nivel Cero” para Arizona, Nevada y México, con el fin de evitar un colapso mayor. Aun así, en julio de 2022, el Lago Mead alcanzó su nivel más bajo desde la construcción de la presa Hoover en la década de 1930.

El estudio incluye imágenes satelitales de 2015 y 2022 de la presa Cerro Prieto, principal fuente de abastecimiento de Monterrey, Nuevo León, la segunda área metropolitana más grande de México, que en años recientes enfrentó una grave crisis hídrica. “En julio de 2022, durante una sequía severa, el almacenamiento se redujo a apenas 0.5 por ciento de su capacidad”, detalla el documento.

De cara al futuro, Madani advirtió que, aunque no todas las cuencas ni países se encuentran en bancarrota hídrica, un número creciente de sistemas críticos ha rebasado los límites de sostenibilidad. Señaló que los sistemas de agua están interconectados mediante el comercio, la migración, el clima y las dependencias geopolíticas, lo que ha transformado radicalmente el panorama global de riesgos.

“El agua trasciende fronteras políticas, ideológicas y geográficas. Pertenece al norte y al sur, a la izquierda y a la derecha”, sostuvo. En ese sentido, destacó que el recurso puede convertirse en un puente de cooperación internacional, capaz de alinear la seguridad nacional con las prioridades globales.

Finalmente, subrayó que invertir en agua también significa invertir en la mitigación del cambio climático, la protección de la biodiversidad y la lucha contra la desertificación, y que un renovado enfoque global en este tema podría reactivar negociaciones internacionales estancadas y conectar necesidades locales urgentes con objetivos de largo plazo a escala mundial.

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