
Washington, Estados Unidos.- Una tormenta invernal de gran magnitud golpeó durante el fin de semana a cerca de dos tercios del territorio estadounidense, dejando un saldo preliminar de al menos 11 personas fallecidas, más de 836 mil hogares sin suministro eléctrico y una parálisis sin precedentes en el transporte aéreo, considerada la peor jornada de cancelaciones desde la pandemia de COVID-19.
Entre los episodios más delicados se reportó el accidente de una aeronave la noche del domingo en un aeropuerto del estado de Maine, donde un avión con ocho personas a bordo se estrelló en medio de las condiciones meteorológicas extremas. La Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB) inició una investigación para determinar las causas del siniestro, mientras que hasta el momento no se ha informado oficialmente sobre el estado de los ocupantes.
Especialistas en meteorología calificaron el fenómeno como uno de los temporales invernales más severos de las últimas décadas. La tormenta dejó acumulaciones de nieve superiores a los 30 centímetros en al menos 17 estados, desde Nuevo México hasta New Hampshire. El punto con mayor registro fue Lago Bonito, Nuevo México, donde se alcanzaron 79 centímetros de nieve, mientras que en Central Park, Nueva York, el termómetro descendió hasta -12 grados Celsius, la temperatura más baja en casi dos años.
Las consecuencias humanas continuaron incrementándose. Autoridades de Tennessee confirmaron tres nuevas muertes relacionadas con el clima extremo, que se suman a decesos reportados previamente en Kansas, Nueva York, Texas, Luisiana y Michigan. Ante la magnitud del evento, 20 estados y el Distrito de Columbia declararon estado de emergencia.
Este lunes, las afectaciones persistían en distintos sectores. El servicio ferroviario Amtrak canceló al menos cinco rutas en el noreste debido a la falta de equipos operativos, mientras que Delta Airlines advirtió sobre nuevas interrupciones en sus vuelos conforme avanzan las labores de evaluación y limpieza.
En Nueva York, las autoridades exhortaron a la población a mantener máxima precaución, ya que, aunque las nevadas cesaron, calles y aceras continúan cubiertas de hielo, representando un riesgo significativo para peatones y automovilistas. Los servicios de emergencia permanecen desplegados mientras el país enfrenta los efectos de un temporal que ya marca a esta temporada invernal como una de las más agresivas de los últimos años.











