
Adamuz, España.— Un grave accidente ferroviario ocurrido la noche del domingo en el sur del país dejó al menos 21 personas fallecidas y más de 70 heridas, de las cuales 30 se reportan en estado grave, tras el descarrilamiento de un tren que colisionó con otro convoy que circulaba en sentido contrario.
El siniestro se registró alrededor de las 19:45 horas, en las inmediaciones de la estación de la localidad de Adamuz, en la provincia de Córdoba, dentro de la comunidad autónoma de Andalucía. La Guardia Civil confirmó el número preliminar de víctimas mortales, aunque autoridades sanitarias advirtieron que la cifra podría incrementarse.
El consejero de Sanidad de Andalucía, Antonio Sanz, informó que la magnitud del impacto obligó a desplegar un amplio operativo de emergencia y señaló que varios vagones terminaron fuera de la vía, algunos de ellos tras caer por un talud de aproximadamente cuatro metros.
De acuerdo con el administrador público de la red ferroviaria, Adif, el accidente ocurrió cuando un tren de la empresa Iryo, que cubría la ruta Málaga–Madrid, descarriló e invadió la vía contigua, por la que circulaba un tren de Renfe, con el que terminó colisionando. Ambos convoyes descarrilaron tras el impacto.
El ministro de Transportes, Óscar Puente, describió el choque como de una violencia extrema y explicó que las dos primeras unidades del tren de Renfe salieron despedidas. Añadió que no es posible adelantar las causas del accidente, al que calificó como “tremendamente extraño”, al haberse producido en un tramo recto, con una vía recientemente renovada y un tren de Iryo con apenas cuatro años de antigüedad.
Los servicios de emergencia trabajaron durante horas entre vagones retorcidos y estructuras metálicas colapsadas, en un escenario que el jefe de bomberos de Córdoba, Francisco Carmona, describió como “amasijos de hierro” con personas atrapadas en su interior. Todas las personas lesionadas fueron trasladadas a hospitales para recibir atención médica.
Testimonios de pasajeros dieron cuenta del pánico vivido. Algunos describieron el impacto como un golpe seco seguido de la sensación de que el tren se volcaba, mientras otros relataron escenas de gritos, vidrios rotos y personas heridas dentro de los vagones. En el tren de Iryo viajaban cerca de 300 personas, mientras que el convoy de Renfe transportaba a más de 100 pasajeros.
La Casa Real española expresó su preocupación por el suceso, mientras que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, suspendió su agenda y manifestó que el país vive “una noche de profundo dolor”, enviando condolencias a las familias de las víctimas. La Unidad Militar de Emergencias desplegó alrededor de 40 efectivos con apoyo de vehículos especializados en la zona.
Como consecuencia del accidente, las líneas de alta velocidad entre Madrid y el sur de España permanecerán suspendidas al menos durante este lunes. En estaciones como Atocha, en Madrid, y en diversas terminales andaluzas, se habilitaron espacios especiales para atender a familiares de las víctimas que requieran apoyo e información.











