Michigan, Estados Unidos.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) le resulta irrelevante y sostuvo que son México y Canadá los principales interesados en que el acuerdo continúe vigente, de cara al proceso de revisión que iniciará el 1 de julio de este año.
Durante una visita a una planta industrial en Michigan, el mandatario fue cuestionado sobre la posibilidad de renegociar los términos del tratado en el marco del mecanismo de revisión trilateral, mediante el cual los tres países analizarán extender su vigencia de 2036 a 2042. La respuesta de Trump fue tajante.
“Expira pronto y podríamos renegociarlo o no. Me da igual. Creo que ellos son los que lo quieren. A mí no me importa mucho”, expresó ante medios de comunicación.
El presidente estadounidense afirmó que el acuerdo no representa una ventaja real para su país y reiteró que Canadá es uno de los principales beneficiarios. “El T-MEC no nos da ningún beneficio significativo. Para mí es irrelevante. Canadá lo quiere, lo necesita, porque nosotros no necesitamos los productos canadienses”, añadió.
Trump insistió en que su prioridad es concentrar la producción industrial dentro de Estados Unidos, particularmente en el sector automotriz. Señaló que, a diferencia de años anteriores, ahora son empresas y trabajadores canadienses los que se trasladan a territorio estadounidense para fabricar vehículos.
“Quiero fabricar los autos aquí, no en Canadá. Antes se hacían allá; ahora los canadienses se están mudando aquí para producir coches. Lo mismo está ocurriendo con México”, sostuvo.
En ese mismo tono, el mandatario subrayó que el acuerdo comercial no forma parte de sus preocupaciones actuales, aunque afirmó desear estabilidad económica para los países vecinos. “Ni siquiera pienso en el T-MEC. Quiero que a Canadá y a México les vaya bien, pero el problema es que no necesitamos sus productos”, concluyó.
Las declaraciones de Trump se producen en un momento clave, cuando los tres países se preparan para iniciar formalmente la revisión del tratado, un proceso que podría definir el rumbo de la integración económica de América del Norte en las próximas décadas.
