Washington, Estados Unidos.- El endurecimiento de la política estadounidense hacia Cuba dio un nuevo giro este martes. El presidente Donald Trump firmó un decreto que instruye la imposición de aranceles comerciales a las importaciones provenientes de países que vendan o suministren petróleo a la isla, al considerar que el régimen cubano representa una emergencia para la seguridad nacional de Estados Unidos.
La orden presidencial coloca en el radar a México, que de acuerdo con estimaciones citadas por The Financial Times, se convirtió en 2025 en el principal proveedor de crudo a Cuba, con envíos de 12.3 mil barriles diarios. Otras evaluaciones, retomadas por la agencia AP, señalan que durante buena parte del año el gobierno de Claudia Sheinbaum habría enviado a la isla hasta 22 mil barriles diarios de petróleo y combustibles.
Al ser cuestionado sobre si la medida busca asfixiar económicamente al régimen cubano, Trump negó esa intención, aunque fue contundente al advertir sobre la viabilidad del sistema político de la isla. “No creo que Cuba vaya a poder sobrevivir”, afirmó el mandatario, al insistir en que las políticas de La Habana la colocan en una situación insostenible frente a Washington.
El decreto se apoya en la Ley de Poderes Económicos para Emergencias Internacionales de 1977, con la que el presidente instruyó al Departamento de Comercio a identificar a los países que abastezcan de petróleo a Cuba. Una vez emitida una resolución afirmativa, se evaluará la aplicación de un arancel ad valorem adicional a los bienes importados desde esas naciones, medida que abarcaría todos los productos petrolíferos, tanto de suministro directo como indirecto.
En el documento oficial, la Casa Blanca retoma críticas históricas contra el gobierno cubano, subrayando la ausencia de democracia y señalando como amenaza sus vínculos con países considerados rivales de Estados Unidos, entre ellos China, Rusia e Irán. También se mencionan presuntas conexiones con organizaciones catalogadas como terroristas, como Hamas y Hezbollah.
No obstante, el decreto deja abierta una posible vía de modificación. Trump plantea que las sanciones podrían revisarse si el régimen de La Habana adopta cambios significativos y se alinea de manera suficiente con los intereses de Estados Unidos en materia de seguridad nacional y política exterior. Por ahora, la advertencia queda lanzada y el impacto potencial se extiende más allá de Cuba, alcanzando a los países que hoy sostienen su suministro energético.
