
Autodespido de fantasía
DICEN QUE DICEN que ahora sí habrá mano dura: diputados y senadores que vean fútbol, jueguen papel, se queden dormidos o simplemente no se presenten a legislar… serán despedidos, como si el Congreso fuera oficina con checador y no club social con fuero. Que la idea suena gloriosa, casi revolucionaria, hasta que llega el detalle incómodo: la reforma tiene que ser aprobada por ellos mismos, esos mismos que bostezan, faltan y hacen tiempo mientras cobran puntual. Y ahí es donde el entusiasmo se desinfla, porque pedirle a la clase política que se sancione sola es como dejarle las llaves del bar al alcohólico y esperar sobriedad. Dicen que el anuncio emocionó a la ciudadanía por unos minutos, lo que dura la ilusión, antes de recordar que en este país las iniciativas ejemplares suelen morir en comisión. Porque una cosa es prometer castigos ejemplares y otra muy distinta votarlos cuando el castigado podrías ser tú…
Fiebre que avisa
DICEN QUE DICEN que las ronchitas no siempre son cosa menor y que, según el doctor César Alejandro Martínez Rangel, varicela y sarampión siguen rondando como invitados incómodos, sobre todo entre niños pequeños cuyos esquemas de vacunación andan incompletos. Que fiebre, escurrimiento nasal, garganta irritada y erupciones en la piel no son señales para esperar a ver “si se quita solo”, sino para ir al médico antes de que el contagio se haga colectivo. Y aunque la recomendación suena repetida, la realidad insiste: lavarse las manos, estornudar con el codo, evitar el contacto cercano y mantener las vacunas al día sigue siendo la defensa más efectiva. Porque en tiempos donde muchos bajan la guardia, dicen los que saben, las enfermedades febriles exantemáticas no perdonan descuidos y siempre regresan cuando la prevención se toma a la ligera…
Democracia en oferta
DICEN QUE DICEN que al Tribunal Electoral le pidieron hacer milagros con presupuesto recortado, porque de los 44 millones que solicitó para 2026 solo le llegaron poco más de 32, justo cuando arranca el proceso electoral y la carga de trabajo se multiplica. Que la presidenta del Tribunal ya avisó que tocará apretarse el cinturón, hacer “adecuaciones responsables” y rezar para que los compromisos no rebasen la nómina, que se come casi todo el pastel. Dicen que habrá que fortalecer lo operativo con lo que alcance, mientras se defiende —otra vez— la utilidad de los órganos jurisdiccionales locales, como si cada año hubiera que justificar su existencia. La ironía es fina: se exige legalidad, rapidez y certeza electoral, pero con presupuesto de austeridad selectiva. Porque en este país la democracia siempre es prioritaria hasta que llega la tijera y demuestra que también compite en la categoría de gastos prescindibles…
Revisión con lupa y paciencia
DICEN QUE DICEN que en las cárceles potosinas hay más revisiones que visitas incómodas, porque Seguridad presume operativos mensuales, planeados y de “riesgo medido” para mantener el orden tras las rejas. Que celulares, cables, encendedores y armas hechizas salen con regularidad, como si el ingenio carcelario no conociera descansos, mientras la droga aparece “esporádicamente”, según el parte oficial. Dicen que La Pila concentra el mayor botín por su tamaño y movimiento, y que en otros centros la geografía ayuda más que cualquier protocolo. También cuentan que ya hubo sentencia ejemplar para quien quiso meter sustancias, mensaje “contundente” para inhibir tentaciones… hasta la próxima visita. Y entre revisión y revisión, la narrativa cierra con reinserción, ejes, expedientes y acompañamiento integral, porque aquí no es batalla, es método. Eso sí, dicen los malpensados, la gobernabilidad penitenciaria se fortalece a ritmo de decomiso: constante, necesaria y con la paciencia de quien sabe que mañana toca otra ronda…
Primero el discurso
DICEN QUE DICEN que para los pueblos indígenas de San Luis Potosí el “primero los pobres” llegó con cinco meses de retraso, tijera presupuestal incluida y abogados de por medio, porque Bienestar y el INPI prefirieron litigar contra comunidades tének y náhuatl antes que entregar los recursos del FAISPIAM. Que de un plumazo les recortaron más de 56 millones con un segundo decreto mal hecho, y cuando los juzgados les dieron la razón y hasta suspendieron el recorte, la respuesta fue bloquear cuentas, presionar para desistirse y sembrar desinformación. Dicen que mientras el discurso presume justicia social, en la práctica se castiga a 34 mil personas indígenas dejándolas sin obras y sin tiempo para ejercer recursos que por ley ya tenían. Y que cuando una jueza multa por incumplir suspensiones y aun así no pasa nada, queda claro el abismo entre la consigna y la realidad. Porque aquí, dicen en la Huasteca, lo único que llegó puntual fue la contradicción: mucha retórica, poca legalidad y cero respeto a quienes dijeron que iban a poner primero…
Porque en San Luis Potosí y en México, siempre habrá alguien que diga que dicen… y casi siempre, tendrá razón.











