Mire usted, el alcalde Galindo dice que “ya no es noticia” que falle El Realito… ¡pues será en su casa! Porque acá, en los barrios, cuando el agua no llega, no es nota vieja, es preocupación nueva cada mañana. Una empieza el año queriendo esperanza, pero se topa con el Interapas sin director, con otra vez el Realito fallando y con autoridades municipales que hablan bonito, pero no llenan ni un tinaco con palabras.
Yo no sé mucho de esos cargos tan importantes, pero sí sé de cuidar la casa. Y cuando en una casa falta algo tan esencial como el agua, no se minimiza, no se echa al saco roto, ni se dice “no pasa nada”. Se enfrenta, se reconoce y se soluciona. Porque el agua no es lujo, es derecho. Y cuando el gobierno se pone a decir que “no hay crisis”, mientras miles de familias abren la llave y escuchan puro aire, pues perdón… pero ya no es ingenuidad, ya es falta de respeto.
Eso que dijo el alcalde Galindo Ceballos de que “las instituciones no dependen de una sola persona” es muy cierto, pero también es verdad que cuando hay desorden arriba, se nota abajo. La renuncia podrá ser por salud, y ojalá el señor se recupere, pero el organismo no puede quedarse cojeando, como silla vieja que ya ni clavo nuevo la sostiene. Urge liderazgo, seriedad y, sobre todo, compromiso real con la gente, no discursos que se evaporan como charco al sol.
Y también dijo que es “más problema el bache que el agua”, con todo respeto alcalde, eso suena como cuando uno quiere barrer debajo del tapete lo que no quiere ver. Porque el bache molesta, sí, pero la falta de agua humilla. Quita dignidad. Nos obliga a hacer fila para la pipa, a estar rogando por un servicio que ya pagamos, a vivir con la angustia de no saber si mañana podremos bañarnos, lavar o simplemente tomar un vaso sin andar racionando como si fuéramos menos.
La justicia también se mide en cosas cotidianas: que el ciudadano tenga lo básico. La libertad de expresión no sirve si quienes levantan la voz por el agua son ignorados. La dignidad no florece en casas donde el líquido llega a cuentagotas y encima les dicen que “no es para tanto”. No, señor. Aquí no pedimos milagros, pedimos responsabilidad. Que se nombre a alguien capaz, honesto, humano. Que se reconozca la crisis, porque sólo lo que se acepta se puede arreglar.
Yo nomás digo: cuando en la cocina se quema la olla, no se dice “no pasa nada”, se apaga el fuego antes de que arda la casa entera.
Con cariño, mientras veo con tristeza como en mi tinaco no cae ni gota de agua
Doña Carmen
Ciudadana que cree que el agua no es favor del gobierno, es un derecho que merece respeto.
