El Parque de Morales y la deuda de la alcaldía

MRS / Revista Punto de Vista / 01 de Abril 2025

La noticia de que pronto concluirá la modernización del parque “Juan H. Sánchez” en Morales debería ser motivo de celebración. Sin embargo, detrás del brillo de las renovaciones se esconde una paradoja incómoda: el abandono cotidiano de un espacio que, pese a las inversiones, sigue seco y descuidado. El Ayuntamiento de la capital encabezado por Enrique Galindo Ceballos, es el responsable directo del riego y mantenimiento del parque, y el cual se  ha desentendido de su obligación más básica: garantizar que este pulmón verde cumpla su función esencial.

No es suficiente inaugurar obras con cintas rojas si, al mismo tiempo, se permite que la vegetación se marchite por falta de agua. La paradoja es evidente: mientras se gestionan permisos y se anuncia con orgullo la “rehabilitación” del parque, la ciudadanía observa cómo las plantas se agostan y el polvo se acumula en los caminos. El riego, como bien se ha señalado, es una competencia municipal irrenunciable. No hay excusas técnicas ni legales que justifiquen este desdén. Si el parque depende de un sistema de irrigación, su cuidado debería ser prioritario, no un apéndice olvidado en los escritorios de la burocracia.

El intento de “descargar” responsabilidades por parte del Ayuntamiento Capitalino no solo refleja una falta de compromiso, sino también una negligencia premeditada. Transferir un espacio público en mal estado es como vender una casa con goteras: es una acción mezquina que traslada el problema a otros, en lugar de resolverlo. Si el Ayuntamiento quiere entregar el parque, primero debe cumplir con su deber: asegurar que esté en condiciones óptimas, con su sistema de riego funcionando y su título de propiedad en regla. De lo contrario, no será una transferencia, sino un acto de irresponsabilidad institucional.

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Este caso no es aislado. Es síntoma de una cultura política que prioriza la obra nueva sobre el mantenimiento, el titular efímero sobre el servicio constante. Los parques, como cualquier infraestructura pública, requieren atención diaria, no sólo intervenciones esporádicas para la foto. La sequía del “Juan H. Sánchez” no es un problema técnico, sino una metáfora de cómo las autoridades capitalinas suelen abandonar lo que ya no les da rédito político.

A la ciudadanía no le sirve un parque modernizado si está muerto. Es necesario que la alcaldía de la capital asuma su rol: riegue, podé, limpie. Y si insiste en transferir el espacio, que lo haga con dignidad, cumpliendo los protocolos y asegurando que quien lo reciba pueda mantenerlo vivo. La modernización sin sustento es un espejismo. Un parque no sólo se revitaliza con cemento y bancas nuevas, sino con agua, sombra y cuidado constante.

El Parque de Morales merece ser más que un escaparate de abandono. Merece ser un parque que respire.

mrenzi@revistapuntodeviosta.com.mx

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